Guía práctica para terapeutas y cuidadores en salud mental
Las crisis emocionales pueden emerger de forma inesperada durante una sesión terapéutica. En el contexto de la Terapia Dialéctico Conductual (DBT), estas situaciones no se entienden como fallos del tratamiento, sino como momentos clave de intervención donde la seguridad, la validación y la estructura clínica son prioritarias.
Este artículo ofrece una guía breve y concreta para profesionales de la salud mental sobre qué hacer cuando un paciente entra en crisis durante una sesión de DBT.
1. Evalúa la seguridad de forma inmediata
Ante cualquier desregulación intensa, la primera tarea clínica es evaluar riesgo. Esto implica preguntar de manera directa y clara sobre:
- Ideación suicida u homicida
- Presencia de un plan
- Acceso a medios
- Nivel de urgencia o inmediatez
La evaluación temprana permite tomar decisiones clínicas informadas y priorizar la seguridad sin ambigüedades.
2. Mantén calma, estructura y validación
La regulación del terapeuta es una intervención en sí misma. Mantener un tono calmado, firme y empático ayuda a disminuir la activación del paciente.
Antes de intervenir conductualmente, es fundamental validar la experiencia emocional, por ejemplo:
“Entiendo que esto se siente insoportable en este momento.”
La validación no implica acuerdo con conductas de riesgo, sino reconocimiento del sufrimiento.
3. Aplica habilidades breves de tolerancia al malestar
Cuando la emoción supera la capacidad del paciente para reflexionar, es momento de usar habilidades de emergencia, enfocadas en regular el sistema fisiológico.
Algunas opciones útiles en sesión:
- TIPP
- Temperatura: agua fría en rostro o manos
- Intensidad: movimiento breve (ej. ponerse de pie, apretar una pelota)
- Pausa/respiración: respiración diafragmática lenta
- Pausa muscular: relajación muscular progresiva
- Grounding: anclaje al aquí y ahora a través de los sentidos
- Distracción inmediata y estructurada
Estas intervenciones deben ser claras, breves y guiadas, no explicadas extensamente durante la crisis.
4. Limita conductas de riesgo de manera directa
Si durante la sesión aparecen conductas autolesivas, agresivas o disruptivas, es necesario establecer límites claros y concisos, por ejemplo:
- “No puedo continuar la sesión si hay intentos de hacerse daño.”
- “Mi prioridad ahora es tu seguridad.”
En DBT, el establecimiento de límites es una forma de cuidado, no de castigo.
5. Elabora o reactiva un plan de seguridad
Una vez que la intensidad disminuye, es clave estructurar un plan de seguridad concreto, que incluya:
- Señales de alarma personales
- Estrategias inmediatas a corto plazo
- Contactos de apoyo (familiares, amigos, redes)
- Profesionales y servicios de emergencia
- Pasos claros a seguir si la crisis empeora
El plan debe ser específico, comprensible y revisado colaborativamente.
6. Actúa con firmeza ante peligro inminente
Si se identifica riesgo inmediato:
- No dejes solo al paciente
- Activa servicios de emergencia (911 o protocolos locales)
- Considera remisión a urgencias u hospitalización
La intervención oportuna es una responsabilidad ética y clínica.
Reflexión final
Las crisis en sesión son momentos de alta demanda clínica, pero también oportunidades terapéuticas. En DBT, intervenir con validación, estructura y habilidades concretas permite proteger la vida, reducir el daño y fortalecer el proceso terapéutico.
Prepararse para estos escenarios no elimina el riesgo, pero sí aumenta nuestra capacidad de responder con claridad, humanidad y rigor profesional.